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El significado de «Soy la resurrección y la vida» en los funerales
Esta frase proviene del Evangelio según San Juan (Juan 11:25) cuando Jesús le dice a Marta antes de resucitar a Lázaro: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá». Se ha convertido en una de las citas bíblicas más populares para funerales cristianos, expresando la esperanza en la resurrección y la vida eterna.
El origen de la frase
Jesús pronuncia estas palabras justo antes de demostrar su poder sobre la muerte resucitando a Lázaro, que llevaba cuatro días enterrado. De este modo, Jesús se revela como aquel que vence incluso a la muerte, el dador de vida que puede devolverla incluso a los que están en el sepulcro.
La frase completa es: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirᢠy todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente.» (Juan 11:25-26). Jesús se declara así mismo como la resurrección y la vida eterna hecha persona.
Uso en los funerales
Esta frase se utiliza habitualmente en los funerales cristianos porque transmite un mensaje de esperanza en la resurrección y de que la muerte no es el final. Se suele incluir en las esquelas mortuorias, en las lecturas de la liturgia y en las palabras del sacerdote o pastor.
Representa la promesa que Jesús hace a quienes creen en Él, de que vencerán a la muerte y vivirán para siempre en su presencia. Es un mensaje reconfortante para los dolientes, que pueden aferrarse a la esperanza de reencontrarse con su ser querido.
La frase invita a poner la confianza en Jesucristo, creyendo que él tiene poder sobre la muerte y puede cumplir su promesa de vida eterna. Así, se convierte en un mensaje de fe para afrontar la pérdida desde la perspectiva de la resurrección.
Análisis de la frase
«Soy la resurrección y la vida» es una frase poderosa porque:
Declara la identidad de Jesús como aquel que da la vida incluso a los muertos.
Transmite certeza y autoridad, al afirmar «Yo soy» en primera persona.
Contiene una promesa clara sobre la resurrección.
Pone el énfasis en la fe en Jesús como camino a la vida eterna.
Ofrece consuelo en medio del dolor del duelo.
Por eso sintoniza perfectamente con el mensaje de esperanza que se quiere transmitir en la despedida cristiana.
Una fuente de consuelo
Incluir esta frase en las exequias ayuda a encuadrar la muerte dentro de la victoria de Cristo sobre ella y conectar la pérdida con la promesa de resurrección.
Se trata de aferrarse a la fe para encontrar consuelo, creyendo que el ser querido ha pasado a la vida eterna y que un día se producirá el ansiado reencuentro.
Por eso está tan arraigada en la tradición funeraria cristiana, para acompañar a familiares y amigos en el dolor desde la perspectiva de la esperanza en la vida eterna. Una esperanza que se hace presente al escuchar de nuevo las palabras que salieron de los labios de Jesús en Belén: «Yo soy la resurrección y la vida».