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Todo en esta vida es suerte y la mía sin duda fue conocerte
La frase «Todo en esta vida es suerte y la mía sin duda fue conocerte» es una de las más populares para utilizar en funerales o epitafios, cuando deseamos expresar lo afortunados que nos sentimos de haber conocido y compartido la vida con esa persona especial que ya no está con nosotros.
Esta frase transmite la idea de que en la vida hay mucho azar, que no podemos controlar lo que nos sucede, pero que conocer a esa persona fue lo mejor que nos pudo pasar, fue nuestra mayor suerte. Indica que a pesar de las dificultades, lo bueno fue haberse encontrado y todo lo vivido juntos.
Se utiliza precisamente en funerales y lápidas porque es una forma emotiva de agradecer por la relación que se tuvo, de expresar que fue un privilegio el haber compartido la existencia con el ser querido que falleció. Que fue lo mejor que nos pudo pasar en la vida.
Las palabras resaltan ese sentimiento de agradecimiento y de haber tenido mucha suerte por todo el tiempo compartido. Por todas las vivencias y momentos que se pudieron disfrutar gracias a esa persona.
Incluso en los momentos más duros y tristes como una despedida, la frase transmite esperanza, al enfocarnos en lo positivo de la relación y en la buena fortuna de habernos conocido, más que en la pérdida.
Es una forma bonita de decir que el tiempo juntos valió la pena, que fue un regalo el haberse tenido el uno al otro. Y aunque ya no estará en el plano físico, siempre existirá el recuerdo imborrable de lo vivido.
Es común ver esta frase en:
- Tarjetas para el funeral o en el libro de condolencias.
- Coronas de flores enviadas a la ceremonia fúnebre, con un listón o cinta con la frase escrita.
- Recordatorios repartidos en el velorio o funeral.
- En la lápida o placa del nicho con el epitafio.
- En un obituario o esquela en el periódico.
- En un discurso o palabras de despedida durante la ceremonia.
- En una carta de pésame a los familiares.
Independientemente de cómo se utilice, la frase transmite un bonito sentimiento de gratitud y cariño hacia el fallecido. Nos recuerda apreciar a las personas especiales mientras están con nosotros.
Es una forma de decir «tuvimos mucha suerte de habernos conocido y compartido la vida». Una suerte que atesoraremos para siempre en nuestros corazones.