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El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos: el significado de la frase de Pitágoras en los funerales
La cita «El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos» del filósofo griego Pitágoras es muy utilizada en ceremonias y ritos funerarios, ya que transmite un profundo mensaje sobre la vida, la muerte y la trascendencia. Analicemos el significado de esta frase en el contexto de las exequias.
El filósofo Pitágoras de Samos, que vivió en el siglo VI a.C., fue el fundador de la escuela pitagórica. Entre sus grandes aportes al pensamiento occidental se encuentran sus reflexiones sobre el alma, la inmortalidad y la transmigración.
La frase «El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos» forma parte de esa cosmovisión pitagórica que ve en el ser humano una naturaleza dual: por una parte es un ser mortal, sujeto a la finitud y la muerte¢ pero por otra, posee una esencia divina e inmortal representada por el alma.
El hombre es mortal por sus temores
La primera parte de la frase, «el hombre es mortal por sus temores», alude a cómo los miedos y angustias propios de la condición humana nos recuerdan constantemente nuestra mortalidad, nostra finitud existencial.
El ser humano, durante su paso por la vida, se ve asaltado por todo tipo de temores: miedo a la enfermedad, a la pobreza, a la soledad, a la muerte de los seres queridos. Esos terrores nos enfrentan cara a cara con la certeza de que somos mortales, de que nuestra existencia aquí es limitada.
En ese sentido, los temores propios de la existencia humana están profundamente relacionados con la conciencia de nuestra mortalidad. Son el recordatorio de la fragilidad e impermanencia de la vida.
El hombre es inmortal por sus deseos
La segunda parte, «el hombre es inmortal por sus deseos», señala que también existe en el ser humano, más allá de los miedos, una pulsión de trascendencia que se manifiesta en los anhelos, sueños, ideales.
Esa fuerza que nos impulsa hacia delante, esos deseos que nos mantienen vivos y en movimiento, representan la parte divina e inmortal del ser humano. El impulso creativo, el deseo de belleza, la búsqueda de sentido, el amor, nos conectan con una dimensión que va más allá de la muerte.
A diferencia de los miedos fugaces y mortales, los deseos profundos brotan de una fuente eterna e inagotable que está enraizada en lo más hondo del espíritu humano. Son la expresión de esa chispa divina que habita en nosotros.
Un mensaje de esperanza más allá de la muerte
En síntesis, esta frase de Pitágoras nos recuerda que la existencia humana es finita, pero también está habitada por una fuerza trascendente que supera los límites de la muerte.
Por eso tiene un significado especial cuando se utiliza en funerales o ritos de paso: transmite un mensaje de esperanza, de que la vida del ser amado que se despide no se extingue, sino que se transforma.
La persona fallecida fue mortal en sus temores e inmortal en sus deseos más profundos. Y son precisamente esos sueños, esos amores, lo que permanece y trasciende cuando el cuerpo se apaga.