Contenido del post:
Elige la red social donde compartir la imagen
El muerto y el arrimado a los tres días apestan
Esta popular frase hace referencia a las incomodidades que surgen cuando una persona fallece y hay visitas en la casa durante los ritos funerarios. Analicemos el significado detallado de esta expresión.
Lo primero que debemos destacar es la referencia directa a el muerto. Es bien sabido que tras la muerte, el cuerpo empieza rápidamente a descomponerse y desprender malos olores. Aproximadamente a las 72 horas de haber fallecido una persona, el cadáver suele empezar a despedir un fuerte hedor, producto de la descomposición de los tejidos.
Por ello, la costumbre es velar al difunto tan solo unas horas después de su deceso, y proceder al entierro o cremación cuanto antes, casi siempre en las primeras 24-48 horas. Esto permite evitar en lo posible los malos olores propios del cuerpo sin vida.
En segundo lugar, la frase alude a el arrimado. En el contexto funerario, esto se refiere a los familiares, amigos y conocidos que acuden a presentar sus respetos y consolar a la familia. Suelen ser personas que no viven en esa casa, y que se «arriman» o agregan durante unos días.
Al haber más gente viviendo en la casa, se generan molestias como el exceso de personas compartiendo baños y habitaciones, ruidos a deshoras, más uso de electrodomésticos, etc. Además, la continua afluencia de visitas dificulta que la familia pueda vivir su duelo con tranquilidad e intimidad.
Por último, la frase indica claramente que «a los tres días» es cuando el muerto empieza a oler mal y la presencia de allegados se vuelve más incómoda.
Los primeros días después del fallecimiento suelen tener lugar el velatorio y funeral. Pero al cabo de 72 horas es cuando el hedor del cadáver se vuelve insoportable, y también cuando el constante ir y venir de visitas comienza a agobiar a la familia.
En conclusión, esta popular frase expresa de forma gráfica que después de 3 días, resulta molesto e incómodo tener un muerto en casa despidiendo mal olor, y muchos «arrimados» generando bullicio.
Por ello, lo más apropiado es proceder al entierro o cremación lo antes posible, y que los amigos y familiares comprendan que a partir del tercer día, lo mejor es dejar a la familia de luto tranquilamente retomar su intimidad.