Contenido del post:
Elige la red social donde compartir la imagen
El sentido de vivir y morir según Juan Luis Vives
La cita «Es la muerte la falta de instrumentos del alma por los cuales se prolonga la vida» del humanista y filósofo español Juan Luis Vives expresa una profunda reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte. Esta frase suele utilizarse en contextos funerarios para consolar a los dolientes y dar sentido al fallecimiento de un ser querido.
Juan Luis Vives (1492-1540) fue un destacado humanista del Renacimiento español. Su pensamiento bebió de fuentes clásicas pero también del cristianismo, buscando armonizar fe y razón. La cita en cuestión forma parte de su obra más conocida, De Anima et Vita, donde reflexiona sobre la naturaleza del alma humana y su relación con el cuerpo.
La muerte para Vives significa la separación definitiva entre el alma y el cuerpo. Cuando esto ocurre, el alma pierde los «instrumentos» que le permitían manifestarse y actuar en el mundo. Es decir, el cuerpo y sus capacidades son como herramientas del alma durante la vida terrenal.
Al perder esas herramientas con la muerte, el alma deja de animar la existencia y prolongar la vida de ese ser humano concreto. Deja de ser un alma encarnada y viviente, para convertirse en un alma desencarnada.
Por tanto, Vives no reduce al ser humano a su dimensión física y corporal. El alma es para él la esencia de la persona, lo que verdaderamente vivifica al cuerpo y le confiere su identidad propia. El alma es inmortal y permanece cuando el cuerpo fenece.
Esta concepción ayuda a entender la muerte, no como el final absoluto, sino como una transición del alma a otra forma de existencia. Al despedir a un ser querido, no decimos adiós a la persona misma, sino a su manifestación corporal que nos era familiar.
La persona amada sigue viviendo a través de su alma inmortal. Y quizás incluso puede seguir cerca nuestro de un modo que nuestros sentidos físicos no alcanzan a percibir.
En los funerales, recordar las palabras de Vives puede reconfortar porque:
Nos recuerda que la esencia del fallecido, su alma, está viva y puede seguir existiendo de un modo transformado. No es un final absoluto.
El cuerpo era el «instrumento» que permitía a esa alma única manifestarse en esta vida. Ahora ese instrumento ya no puede prolongar su existencia terrenal.
Pero su alma permanece y es posible que continúe estando cerca de un modo invisible, como una presencia amorosa que acompaña.
La vida después de la muerte es un misterio que ninguna ciencia puede develar. Las distintas religiones y tradiciones espirituales ofrecen esperanza e imágenes poéticas para intuirlo. Las palabras de Vives también aportan consuelo y sentido trascendente a la pérdida dolorosa.
En definitiva, recordar que la muerte no es sino la falta de los «instrumentos» que permitían la prolongación de esta vida, puede aliviar el dolor y dar cierta paz espiritual en los momentos de despedida. Ayuda a comprender que nuestros seres amados, en su esencia más profunda, no están irremediablemente ausentes. Simplemente nos precedieron en el misterioso viaje del alma hacia otra forma de existencia invisible para nosotros. Sus almas pueden seguir vivas y cerca nuestro de un modo que trasciende los límites de lo físico.